Gaspar de Orense desea reunir unos tres mil a cuatro mil castellanos y regresar a España, ha perdido la vitalidad necesaria para sostener las encomiendas de Tabón e Imperial, millares de aborígenes rebelados en el corazón del territorio mapuche, defendiendo su tierra y libertad. Requiere canjearlos por un repartimiento menor en cantidad de naturales, pero sometidos, trabajando, generando riquezas. Los tres o cuatro cientos de Juan Gómez de Almagro le procuranron a éste unos 60 mil castellanos, según se deduce de lo que ha tributado a las arcas del rey y consta en los libros de cuentas que ha tenido a la vista un testigo en el juicio entablado por Gómez de Almagro, años más tarde para recuperar su encomienda de Topocalma, alegando haber sido obligado por el gobernador, Pedro de Valdivia. Más trece años de litigios, tras los cuales se dictó sentencia a su favor, en orden a ser reestablecido como encomendero de Rapel y Topocalma.
No sabemos si este dictamen incluía, las otras propiedades canjeadas, Cailloa, entre ellas, con un régimen distinto a las encomiendas, tanto más que, de Orense terminó sus días naufragando, antes de llegar a España, siendo lo más probable que haya vendido sus propiedades al partir. Lo que podemos asegurar, es que fue el segundo sujeto propietario, en la junta de los ríos, Cachapoal y Tinguiririca.